Familia  León
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Clásica internacional Lagos de Covagonga 2007
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CANGAS DE ONIS 19 de mayo. Amanece con niebla y lloviznando, lo que no es óbice para que los más de 2000 cicloturistas inscritos en la prueba nos demos cita en la línea de salida de la Clásica Internacional Lagos de Covadonga 2007, organizada por el club Ciclista Navastur. El homenajeado este año es Fernando Escartín.
Tras dirigirnos unas palabras desde el balcón del Ayuntamiento, y de solicitar la Organización mucha precaución en los descensos de los puertos debido a la climatología, Fernando Escartín, el alcalde de Cangas y el presidente del club Navastur efectuan el protocolario corte de cinta y se da la salida a los participantes a las 9 de la mañana. Fernando también va a participar al menos en parte del recorrido.


Como en este tipo de cicloturistas, se rueda a buen ritmo hasta el comienzo de la ascensión al Puerto del Fito, tras pasar por la localidad de Arriondas. En estos primeros kilómetros hay que tener también mucha precaución por la gran cantidad de ciclistas que circulan juntos a gran velocidad, por la lluvia y el asfalto mojado. Hay muchos ciclistas nerviosos que han salido un poco atrás, quieren correr mucho y pueden provocar situaciones difíciles.

Pasamos por: Arriondas, cima el Fito, Cruce Loreñe, Caravia, Alto San Esteban, Ribadesella, Nueva de Llanes, Playa San Antolin, Posada de Llanes, Alto Ortiguero, Benia de Onis, Corao, Soto de Cangas, Covadonga.

A partir del comienzo del puerto se estiran los grupos y ya cada cual sube a su ritmo y se situa donde le corresponde. Aquí comienzo a percibir que no voy a andar tan bien como pensaba a pesar de las inclemencias del tiempo. Apenas podemos disfrutar del maravilloso paisaje por el que transitamos debido a la lluvia y la niebla. Desde la salida y antes de la llegada a la cima del Fito ya he tomado varias fotografías y grabaciones de video, tanto en marcha como parado en la cuneta. Tras coronar el Fito comienza la peligrosísima bajada debido a la niebla, la lluvia y el suelo mojado, amén de la pendiente y las curvas, lo que hizo que prácticamente toda la bajada había que ir tirando de freno sin prácticamente soltarlo y bajando muy despacio. Había que extremar las precauciones para evitar accidentes. Varios ciclistas pincharon en el descenso. Los mecánicos, por lo que ví durante la marcha tuvieron trabajo extra. Las zonas más peligrosas estaban muy bien indicadas y con suficiente antelación por personal colaborador de la organización.

Tras el peligroso descenso se han ido formando grupos más o menos numerosos. He ido en varios de ellos pero me costaba seguir la marcha, siempre a cola y a veces haciendo la goma lo que me suponía un esfuerzo añadido. Pasamos por Loreñe, Caravia y Alto de San Esteban para llegar a Ribadesella. Poco después de la salida está situado el primer avituallamiento y repostamos un poco para continuar la marcha, no sin antes hacer alguna foto. Continuamos la marcha bordeando un rato la costa, pasando por Nueva de Llanes, Playa San Antolín (que resulta espectacular por la seminiebla existente, lluvia y mar embravecida) para llegar a Posada de Llanes desde donde nos internamos por Rio las Cabras para ascender el Alto del Ortiguero, donde hay situado otro avituallamiento.
Más fotos y video en el trayecto, siempre extremando las precauciones. En este tramo del recorrido he hecho amistad con Raúl y Santi y vamos departiendo y contándonos nuestras andanzas mientras subimos el Alto del Ortiguero. En el avituallamiento, Santi se entretiene en escurrir bien los guantes como puede verse en una foto. Ya en el descenso hacia Soto de Cangas vamos reagrupándonos y mentalizándonos para lo que nos viene en pocos kms. Tomamos la carretera que nos llevará a Covadonga, donde tras haber recorrido 99 km se inicia la subida a Los Lagos. Hay mucho público en el cruce de inicio a la ascensión a los Lagos que anima sin desmayo a cuantos por allí pasamos. A partir de aquí cada uno a su ritmo; yo he colocado de inicio mi 28x19 y tras varios kilómetros en los que se sube entre árboles, que en esta ocasión en lugar de proporcionarnos sombra en la que refugiarnos, nos "obsequian" con unas gotas de agua que más parecen de tormenta por efecto de la lluvia y acumulación de agua en sus hojas cuando caen al asfalto. En la medida en que se puede voy buscando zonas de la carretera más despejadas y en las que se pueda evitar parte de la "lluvia añadida" que nos cae por ese sobredosis de agua en los árboles. Durante toda la ascensión nos vamos cruzando con ciclistas que ya han terminado la marcha (¡como corre esta gente!) y regresan a Cangas, entre chirridos de frenos, algarabías, fantasmadas que alguno cuenta en voz alta para que nos enteremos todos, etc... En el ínterim ya he colocado el 28x21 para ir más cómodo porque mis fuerzas están para pocos alardes, como ya he dicho anteriormente, y al llegar a la Huesera pongo todo lo que llevo 28x23 y comienzo a dar "una pedalada menos" para no tener las dificultades que voy apreciando en algunos de mis acompañantes a quienes voy perdiendo porque no pueden continuar y sabiamente deciden descansar un poco y a quienes animo a continuar. En la Huesera desaparecen los árboles y el escaso paisaje que vemos por delante entre brumas va perdiendo sus líneas y tonos. Se sufre mucho, pero cuando al final de la Huesera se gira a la derecha continuando la ascensión, inconscientemente la vista busca con aire triunfalista las rampas que acabamos de dejar atrás y nos quitaban el sueño, pero ya la niebla nos las ocultan. Hay que continuar, queda menos y lo difícil está prácticamente hecho. Es una lástima que hoy no podamos disfrutar de este maravilloso paisaje, aunque a mí me queda el consuelo de que en otras tres (de las cuatro anteriores ocasiones en que he subido) lo he disfrutado plenamente. Cuando por fín, y tras un breve descenso al Lago de Enol que no se ve hasta que la carretera está a la altura del agua, se llega al último tramo de ascenso suave a la línea de meta, y uno ya se convence de haber vencido a la montaña y al tiempo, aunque haya sido con penalidades. Misión cumplida que diría aquel. Se sufre y se disfruta enormemente el la ascensión a los Lagos (Basílica y Gruta de Covadonga, Mirador de los Canónigos, Huesera, Mirador de la Reina, enormes montañas que prácticamente no vemos, nubes, valles ocultos por la niebla, Lago Enol y cima).

Gran satisfacción al terminar la marcha y esta vez lento descenso hasta la Gruta, que casi acaba con mis frenos y mis muñecas. El tiempo no ha acompañado pero la satisfacción es enorme.

Y para fín de fiesta, tras la reconfortante ducha y comer un poco (más bien merendar), he sido agraciado con uno de los obsequios que se sorteaban.

Las compras de rigor "fabada", "cabrales", "sidra", etc... y vuelta a casa.

El próximo año..... volveremos....¿¿¿¿¿?????

 

 

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