Familia  León
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  La Marmotte - 2006                   Fotos       Videos       

       
8500 kms. en seis meses y varias marchas cicloturistas en mis piernas (Cicloturista de la Rioja, Lagos de Covadonga, Quebrantahuesos) es el bagage con el que, sin haberlo pensado de antemano, el miércoles día 5 de Julio tomo la decisión de viajar a los Alpes para participar en la cicloturista por excelencia... "La Marmotte".
El jueves día 6 de Julio, acompañado por mi esposa, salgo de Logroño a las 6,30 de la tarde, para hacer el recorrido hasta Bourg d’Oisans (1.140 Kms.) en dos etapas, haciendo noche en La Junquera. Al día siguiente, sin prisas, llegamos a Bourg D’Oisans a primera hora de la tarde y sin detenernos subimos a Alpe d’Huez para proceder a mi inscripción en la cicloturista, amén de reconocer esta mítica ascensión final de La Marmotte y del Tour de France. El viaje ha resultado cómodo ya que hemos ido por autopista hasta Grenoble, recorriendo los últimos Kms. por carretera. A medida que nos acercamos a Bourg D’Oisans, observamos cómo se acumulan las nubes y cambia el tiempo, cubriéndose el cielo de nubarrones que nada bueno presagian. Llegan incluso a caer algunas gotas antes de llegar a destino. En Alpe D’Huez tenemos que abrigarnos de lo lindo porque hace un frío que pela. Tras la inscripción y saludar a mi amigo Toni, con el que había quedado allí para saludarnos, como todo esto surgió muy rápido y sin pensar, hemos buscado sin éxito hotel en Alpe d’Huez y finalmente tras desistir hemos bajado a Bourg D’Oisans donde sin problemas hemos encontrado rápidamente habitación en el primer hotel que hemos mirado “Hotel de Milan”, en pleno centro del pueblo. Aunque no es ningún lujo hemos decidido quedarnos y no buscar más.

Sábado día 8. A las 6 de la mañana tocan diana. Hay que prepararse, desayunar fuerte y acudir a la línea de salida. Ha amanecido un día espléndido, sin nubes y buena temperatura.
Nada más comenzar el día se detecta ya la enorme desorganización de esta prueba. Tenemos que recorrer sin ninguna indicación medio pueblo por calles y callejuelas, tras otros cicloturistas, para incorporarnos a la cola de la salida. Parecemos borregos. La salida la hacemos prácticamente andando por una calle muy estrecha y que además está acordonada en una tercera parte, no sé para qué, quizás para que los cicloturistas se incorporen a la zona que les corresponde según la placa asignada (según me enteré después). Resumiendo... pasé por la pancarta de salida casi a las 8 de la mañana y el horario de salida era las 7,15.

En la espera de la salida se comprueba que esto es una marcha auténticamente internacional, a mi alrededor había italianos, belgas, alemanes, franceses, holandeses, españoles, etc.. Aquello parecía la Torre de Babel.

Al comienzo se va a buen ritmo, aunque no se parece a otras cicloturistas a las que estoy habituado, porque aquí más o menos todos sabemos lo que nos espera y “guardamos un poco”. Se circula con fluidez y hay tiempo para fijarse en los cicloturistas que tienes alrededor y sus circunstancias: “jóvenes, menos jóvenes, precavidos, nerviosos, tranquilos, unos.. bien equipados, otros...los más…justitos de equipaje, algunos con mochila y provistos para cualquier emergencia (frío, lluvia, alimentación, etc…)”. Se aprecia mentalidad distinta, según mi parecer, a la de algunas afamadas cicloturistas españolas en las que más o menos priva el carácter competitivo. Yo tengo muy claro a qué he venido…. “participar, no competir, disfrutar y llegar”, seguramente sufriendo. Quiero además llevarme un buen recuerdo en imágenes si es posible para compartirlo con los míos, mis amigos, y con cuantos se acerquen por esta mi web. Mi objetivo: “Llegar a Alpe D’Huez”. Hay que salir a terminar y si terminas seguro que te sientes recompensado y feliz.

Los primeros kms son llanos con ligera tendencia hacia arriba hasta Allemont, pasando por La Paute y Rochetaillée.
Las primeras rampas aparecen en la presa de Allemont (4,7%) en una perfecta “Z” que se sube sin dificultad. Un par de kms de llano y otro de ligero descenso para comenzar la primera parte (de tres) de ascensión a la Croix de Fer. Primeros 6 kms. en los que se incrementa el porcentaje desde el 6,6% al 10% con rampas del 11 y 12% y evidentemente comienza ya a estirarse el grupo. Enseguida me coloco un desarrollo cómodo, 28x19, 28x21, para no desgastar (llevo tres platos). Antes de llegar a Le Rivier d’Allemont se suaviza un poco el terreno y tras pasar por el pueblo comienza un ligero descenso que se hace muy pronunciado y con varias curvas de herradura después para dar paso a la segunda parte de la ascensión que discurre por el desfiladero de Maupas y que comienza con un tremendo muro de 1000 metros al 12% en el que los ciclistas nos vamos retorciendo para subirlo y he podido ver cómo un ciclista que circulaba a mi altura rompía la cadena debido al esfuerzo y terminaba su aventura. A nuestra izquierda una inmensa montaña de pared vertical con un gran pedregal que cae hasta el río. Más adelante cruzamos el río quedando ya a nuestra derecha. Son otros 9 kms. de subida con porcentajes entre entre el 9,7 y 4 % final para llegar a la presa de la Grand Maison que nos ofrece una panorámica de ensueño, relajante, cuya contemplación nos hace pedalear sin esfuerzo hasta el inicio de un descenso de casi 2 kms. ya en zona de praderas y que da paso al último tramo de 3 kms, siempre por encima del 7%, en el que abandonamos la subida la Croix de Fer, cuya cima está a 2 kms., tomando un cruce a la izquierda para llegar tras recorrer unos cientos de metros a la cima del Col du Glandon, donde está instalado el avituallamiento. Esto es el desbarajuste padre. Está lleno de gente y bicicletas que obstaculizan totalmente el paso. Dejo la bici en una pradera y consigo llegar a duras penas a la zona de avituallamiento. Allí, un cicloturista catalán me informa de que al parecer ha habido un grave accidente y que de momento está parada totalmente la marcha. No sabría calcular los ciclistas que allí estábamos, por las imágenes podréis haceros una idea. Estuvimos parados más de una hora. Unos gendarmes iban dando paso a grupos de 20/30 ciclistas cada 2/3 minutos para evitar al máximo peligro en el descenso del Glandon. Los primeros kms. de descenso son muy pronunciados y con curvas peligrosas, después van apareciendo los árboles y las sombras nos dan un respiro. Descenso largo para llegar tras 10 kms. de bajada a St. Colomban continuando el descenso otros 10,5 kms pasando por St. Alban des Villards hasta llegar a St. Etienne de Cuines.

A partir de aquí y tras incorporarnos a una carretera más amplia, circulamos por el valle de Maurienne. Terreno llano hasta St. Jean de Maurienne y otros 15 kms en ligero ascenso hasta el comienzo del Telegraphe en St. Michel de Maurienne. Todo este recorrido se hace a un ritmo que permite alcanzar a los de adelante y que se unan los de atrás para formar un gran grupo. Aprovecho este tramo para recuperar fuerzas comiendo algo. Continuamos por el valle con un sol de justicia y enseguida se comienza el ascenso al Col du Telegraphe.
Una señal nos indica lo que tenemos por delante: Telegraphe 12 Kms. Galibier 35. Telegraphe es un puerto precioso. Pongo desarrollos que no me desgasten mucho,39/ 23 y 26 preferentemente y que me permitan observar todo el entorno en que me muevo. Toda la subida es entre árboles y aunque en algún lugar he leído que este puerto tiene mucha sombra lo cierto es que a la hora que estoy subiendo el sol cae a plomo y son muy escasas las sombras de los árboles que se proyectan en la carretera. . Son 12 kms de ascensión a una media del 7- 8% que se hacen llevaderos un vez que adoptas un ritmo adecuado y consigues entretenerte observando cuanto te rodea, vislumbrando entre árboles las magníficas vistas sobre el valle que va quedando muy abajo y las montañas de enfrente que lo protegen. Aquí ya puede verse cómo a mucha gente le comienza a fallar el fuelle. En la cima paramos a llenar los bidones, bien en una fuente que hay a la izquierda junto a un bar o con una manguera que han colocado a la derecha junto a la parada de información.
Continuamos en descenso hasta el bello pueblo de Valloire, donde se comienza el ascenso a Galibier y tras una larga rampa llegamos al avituallamiento de Les Verneys. Me preparo pan con queso y trozos de tomate (he visto cómo lo preparaban una chica y su acompañante y por cierto que está delicioso). Lleno los bidones de agua e Isostar, repongo mis bolsillos de pastas, frutos secos, higos, etc. y a seguir. Se reinicia de nuevo la marcha con un par de kms suaves y entramos ya en una subida larga y tendida entre el 7% y 8% y que transcurre entre inmensas montañas de más de 3000 metros de altitud cortadas por algún que otro valle y que tienen un colorido especial a medida que se quedan sin vegetación y contrastan con el cielo azul y algunas nubes. A la derecha transcurre el río al que llegan los torrentes que vemos surgir desde las laderas de las montañas. La sola contemplación de estos parajes merece la pena y dulcifica la marcha.
Se suaviza el terreno al llegar a Plan Lachat donde se ve a varios ciclistas aparcados con sus bicis en unas mesas en el exterior del Bar y dando buena cuenta de unos refrescos y cervezas. Sí señor.., eso es disfrutar de la bici. A la derecha y sobre nuestras cabezas se ven las rampas que surcan la montaña y una larga fila de ciclistas subiendo en zig-zag hacia el cielo. He hecho amistad con varios ciclistas uno de ellos de Barcelona que aparece en el primer video de Galibier y con el que he coincidido varias veces en el recorrido. Abandonamos Plan Lachat girando 180º cruzando el puente sobre el río y comenzando la ascensión a los últimos 8 kms con fuerte rampa de 1 km al 10% que antes describía y no abandonando ya el 8% de desnivel hasta la cima, zigzagueando sobre praderas verdes a más de 2.000 m de altitud y que paulatinamente van perdiendo la vegetación hasta llegar los dos últimos kilómetros en cortos y fuertes zig-zags rodeados de roca y tierra gris-marrón y un último km cercano al 10%. En este trayecto en el que nos vamos acercando más al cielo las montañas se presentan más grandiosas todavía y yo creo que influye mucho en el ánimo del ciclista que se olvida un poco del esfuerzo en la admiración de estas maravillas de la naturaleza.

A falta de 4 kms para la cima y de la forma más inesperada entablo conversación con Manel, ciclista de Figueres, (llevaba yo un maillot y coulotte de un club de su ciudad que un amigo me había obsequiado y él otra vestimenta distinta) y que resultó ser compañero y amigo de un amigo mío, con el que había venido junto a otros miembros de la cuadrilla a La Marmotte y que iba unos kilómetros por delante . Continué ya prácticamente todo el recorrido con él hasta cerca de Bourg d’Oisans, él terminaba allí y yo iba a continuar hasta Alpe d’Huez. A partir de nuestro encuentro nos preocupábamos el uno del otro como si nos conociéramos de la toda la vida. Fué una muy grata y amena compañía. Gracias... Manel. Una gran persona, sí señor.

Todo el tramo final de Galibier lo hice con 28x21 y 28x19, aún me quedaban de reserva el 23,26 y 30 que nos los precisé con el tercer plato en todo el trayecto. Los dos últimos kms de Galibier estaban reservados solo a ciclistas y cortado al tráfico de vehículos que eran obligados a cruzar por el túnel. Al llegar a la cima de Galibier (2.645 m.) no sientes las 7,8 ó 9 horas que llevas en la bici, te embarga la emoción y la alegría y sientes que llevas menos tiempo pedaleando.. En la cima repusimos fuerzas en el avituallamiento, nos hicimos las fotos de rigor, algo de video y tras abrigarnos un poco iniciamos el largo descenso con precaución por la estrechez de la carretera y las curvas durante 8 kms hasta el Col de Lautaret donde se toma una carretera más ancha y desciende notablemente el desnivel. Para bajar aquí, en los Alpes, hay que tomar las debidas precauciones porque las carreteras son más estrechas, más empinadas y con menos protección lateral, además de que nos toca muy lejos de casa. Aún así se va rápido y se disfruta mucho en bajadas tan largas. Aquí hay que llevar zapatas de freno nuevas porque enseguida se desgastan. Pinché la rueda delantera tras pasar por el Col de Lautaret y rápidamente lo solucioné con la colaboración de Manel y continuamos el largo descenso hasta la base de Alpe d’Huez. En el descenso fuimos dejando atrás la montaña del Gran Galibier, a la izquierda una inmensa montaña de Rocas Negras y un majestuoso glaciar. Más adelante, a nuestra izquierda, La Meije y su glaciar dominan sobre La Grave y continuamos el descenso para encontrarnos más adelante y a nuestra derecha la Cascada de la Pisse, llegando a la presa de Chambon y a Le Freney d’Oisans donde nos encontramos el cruce desde el que se inicia el ascenso a Les Deux-Alpes. Continuamos descendiendo y al final tenemos 5 kms terreno llano antes de llegar a Bourg d’Oisans . Un poco antes Manel me dice que continúe mi marcha que él no sube a Alpe d’Huez y que va a ir ya más despacio.

Al llegar al avituallamiento de Bourg d’Oisans nos encontramos con la sorpresa de que han cortado el paso hacia Alpe d’Huez, obligándonos a todos a terminar allí aunque fuera nuestra intención subir hasta arriba. Allí había muchas discusiones, gente muy enfadada e incluso malos modos. Decían que habían cerrado el control arriba y que había que terminar allí y entregar el chip y la placa. Sin chip dejaban continuar. Así que sin mediar más y puesto que no había entendimiento entregué el chip y me dejaron pasar, continuando mi marcha hasta la cima. ¡Qué caraduras! No tuvieron en cuenta el tiempo que nos tuvieron detenidos en Glandón.


Los 15 km y 21 curvas de Alpe d’Huez al 8,5% realzan su aspecto mítico cuando son el final de una etapa alpina llena de colosos.

La subida se me hizo dura hasta el tramo final en que se entra al pueblo. En las primeras curvas me alcanzó Manel que subía en la furgoneta y tuvo el detalle de pararse a animarme y sacarme alguna foto. Gracias Manel. Me entretengo leyendo los nombres en las curvas y adelantando a gente que te anima. Sobrepaso a varios ciclistas que llevan el chip y que van en tiempo de control, y yo sin chip. Qué guasa tiene la cosa. Otros muchos paran a descansar, se hace patente la dureza de la prueba y todo sirve para llegar. Al entrar en la meta suenan los chips y hay que cruzar por una paso estrecho en el que toman nota de la placa, al que la lleva, claro. De control cerrado, nada. La organización…. vergonzosa. Arriba no había ya ni avituallamiento, ni comida, ni bebida, ni nada. El tiempo que marcaba mi computador era de 10h. 57’ y una media de 16 km/h. El tiempo real era mucho mayor, teniendo en cuenta la hora y cuarto que estuvimos parados en Glandon.

Foto en meta de rigor y vuelta al hotel.

Había pensado dar una puntuación a la organización pero me resulta imposible porque prácticamente no existió, así que... pensándolo mejor, sí que voy a puntuar pero al revés y voy a conceder un 10 en DESORGANIZACIÓN. Este gente debe darse una vueltecita por nuestro pais para ver cómo se organiza una prueba.

Estoy contento y me siento feliz por haber realizado esta marcha que me llevaba rondando por la cabeza un par de años y que la he hecho cuando menos lo pensaba. Una experiencia inolvidable de la que me quedo con los buenos momentos y recuerdos, algunos de los cuales os dejo aquí.

RESUMEN: la Marmotte, una de las marchas cicloturistas de más renombre. Se ascienden los cols alpinos de la Croix de Fer– Glandón(1924 m), Telegraphe (1560 m), Galibier(2645 m) y Alpe d’Huez (1880 m), encadenados en un recorrido de 175 km, con apenas 26 km en total de llano y 5.500 m de desnivel acumulado.

Me quedo con esta frase que he leido en la Crónica de Guiomar Ramírez-Montesinos de 21/07/2003 y que transcribo literalmente. Con tu permiso… Guiomar….
“La Marmotte es preciosa. El ciclismo por montañas como los Alpes es otra historia. Aquí no vale ir a rueda, presumir o mentir. Hagas lo que hagas, siempre estarás a merced de las montañas. Son ellas quienes dictan tu destino y, si se encaprichan, pueden hacerte sufrir mucho. Ellas te dan la felicidad y la euforia, la paz, la tranquilidad y la satisfacción, pero también te pueden quitar todo lo que tienes. Los Alpes te enseñan a respetar las montañas, a ser humilde, a conocerte y a dar las gracias por estar allí”.

Todo esto se puede comprobar en una marcha como ésta.

Manuel M. León
20/07/2006

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